Lunes, el conserje de mi edificio me bloquea el paso al ascensor y me entrega un sobre que remite ‘Mencía Gastronomía‘. Hay palabras cuya sonoridad me encandilan. Y Mencía fue una de ellas desde la primera vez que la escuché hace unos cuantos años, y descubrí que es nombre propio femenino y nombre de uva.  Y así, sin abrir el envío, todo destilaba que el contenido me iba a gustar; pero la semana se presentaba falta de horas y decidí dejarlo en la estantería hasta encontrar el momento adecuado. El miércoles después de comer no pude resistirme más y abrí el sobre. De él salió -saqué- una revista de tapa dura, con una foto que ya había visto en internet. Un ejemplar sin tacha -soy de las que no compra un libro o revista si tiene algún pequeño defecto en las esquinas; así soy de rarita, sí- con portada y papel de un gramaje que ni en los mejores tiempos de la prensa de revistas españolas se utilizaba en los números de lanzamiento… Y lo abrí con una mezcla de respeto y emoción, pasando cada página oliendo los restos de tinta, y disfrutando de su diseño, impresión, fotos, titulares, entradillas … Hacia la mitad de la revista, mi ojo entrenado para encontrar erratas ya se había dado por vencido. RIZZO Y REDONDO. Entonces llegué a la página 36 y vi a Helena Rizzo y a Daniel Redondo, y quise saltar al interior de ese momento inmortalizado; o que al menos la foto tomara vida y pudiera ver lo que sucedía después dentro del restaurante.

Imagen Y pasé la página. Y vi esta foto. Y se me puso la carne de gallina. Y pensé “nadie ha representado mejor el amor”. Tras llegar al final de la revista, volví a la 36, y leí la historia de esta pareja que se conoció en El Celler de Can Roca. Luego hice una segunda pasada, revisé las fotos, y le puse un ‘favorito’ mental a la de la página 85, y a la de la 92-93, y a la de la 199; la de la 56… Y luego vi a Javi Antoja subido en un tractor junto a Marcos Morán y lo entendí todo: lo que tenía en mis manos es el ‘capricho’ hecho realidad de un tipo que escribe de lo que le gusta, sí, pero sobre todo de lo que vive, escucha, y disfruta. Alguien con ansias de saber, de compartir momentos únicos, domésticos, diarios, con los que escriben la gastronomía de este tiempo; y con la generosidad suficiente de compartirlos luego con los lectores. Entonces tuve claro porque Apicius es un ‘cuaderno de alta gastronomía’, y no una revista. Y un fugaz pensamiento se me pasó por la cabeza: quiero vivir en Apicius, o al menos, ser becaria en Montagud:)

Los belgas se toman lo de ‘salir a cenar’ como un acto social en sí mismo: le dedican horas, les gusta disfrutar de la conversación y del buen vino mientras comen… y entre plato y plato.
Y a veces hay que echar mano de paciencia, y de los idiomas para avisar a camareros o maitres de que se tiene prisa y de que, por favor, no tarden demasiado en traer los platos.
Este último consejo nos lo dieron en Pakhuis, en Gante, uno de los muchos establecimientos de hostelería que llevan en Bélgica el sello de Antonio Pinto.


ANTONIO PINTO: COCINERO ANTES QUE ARQUITECTO DE INTERIORES
Pinto llegó de su Portugal natal a Bélgica siendo un adolescente; se matriculó en la escuela de Bellas Artes de Lieja y trabajó como cocinero para pagar sus estudios. En su ficha en la web de Durlet se cuenta que en 1976 abrió su primer restaurante y que cuatro años después era considerado uno de los 100 mejores chefs de Europa Central.
Y como no encontraba decoradores que le gustaran para sus locales, acabó combinando sus dos pasiones, cocina y arquitectura de interiores, y montó Pinto and co, estudio especializado en la decoración de restaurantes y hoteles. Entre ellos, el suyo, Belga Queen.

BELGA QUEEN: PARA VER, DEJARSE VER, FOTOGRAFIAR… Y COMER BIEN
“¿Vais a cenar en el Belga Queen? Es un sitio de foto, tiene una decoración increíble; ¡NI las puertas del baño pasan desapercibidas!” Y cuánta razón tenía nuestro guía por Bruselas: al hacer check-in en Foursquare desbloqueé el badge de ‘lugar fotogénico’, y una vez dentro, no sabía dónde no mirar:
Columnas de mármol, cristaleras estilo art deco en el techo, molduras… Una escultura de un caballo de tamaño real al lado de una mesa… Y metros y metros de fondo y altura en los bajos de un edificio del siglo XVIII que fue antes banco y hotel.

Interior del Belga Queen Bruselas (y yo).

¿Y la comida?
Pinto presume de que todos los productos que se usan en su cocina son belgas.
Era nuestra primera noche en Bélgica y nuestras apetencias iban en línea ‘marítima’ y crudófila, así que es de suponer que el salmón (ahumado), las ostras, los mejillones a la mantequilla de caracol y las gambas procedían del Mar del Norte. Todo espectacular, excepto la gambas, correctas; y todo en amplias raciones.
De postre, tarta de frambuesa, garnacha y chocolate negro. Pedimos un blanco francés tan simple que no es digno de mención, pero no conocía ninguno de los asequibles -la carta de vinos es amplia con referencias internacionales, pero precios altos-

Ostras

Ostras fotografiadas con mala luz.

Mientras cenábamos, llegaba un inexplicable olor a puro, cuyo origen descubrí horas después, al comprobar que en la parte baja hay un club de jazz que es a la vez club de fumadores.

  • * El servicio: lento, y los camareros, agrables y dispuestos a explicar los ingredientes sin traducir al inglés (no hay carta en español). Pero a veces hay que esforzarse para captar su atención; la misma mesa puede ser atendida por varios camareros.
  • * Los baños merecen una visita.
  • * Precio medio: 60-70 euros.

Post data (sin data).: Casi todo lo que se ve en el local, decoración y vajilla, se puede comprar en la recepción o en la tienda de Durlet.
Post data (sin data) 2: El local se completa con un bar de ostras y otro de cócteles y copas, ambos a la entrada.

Belga Queen Rue Fossé aux Loups 32 Bruselas
http://www.belgaqueen.be

Estar a un paso de entrar en aquagym y acabar en La Panamericana.
Podría argüir mil excusas pero solo hay una y no la digo solo yo: “¿Aquí está todo taaan bueno?”, exclama mi compañera de cena tras atacar el penúltimo plato, cazón en adobo envuelto en hojas gigantes de lechuga y aderezado con menta, al estilo de los rolitos vietnamitas.

Es la segunda vez que visito el restaurante de la calle Hortaleza 72, Madrid, y no me resisto a pedir algunos de los platos de la primera, añadiendo nuevas recomendaciones. Las propuestas tienen el tamaño perfecto para probar varias en cada visita, y no hay cosa que me pueda gustar más que la variedad de opciones gastronómicas en lugar de los obligados e hiperbólicos primer y segundo plato de los menús castellanos de toda la vida.

CROQUETAS DE CANGREJO
Empezamos con unas croquetas de cangrejo donde éste es el verdadero protagonista de cada unidad (6), y no como suele suceder cada vez con más frecuencia, un mínimo tropezón de una indigesta masa de belchamé. No solo eso, sino que el rebozado está crujiente, nada aceitoso, e invitan a ser untadas en la crema que acompaña a la ración.

CEVICHES
La carta presenta una interesante propuesta de ceviches y tiraditos. Pero uno de ellos, convertido en hit de la casa, contiene otros elementos que ‘me pierden’; se trata del bloody mary de langostinos del que, para no desvelar la ‘sorpresa’, solo apunto que se bebe y se come.

Para rematar, llegan en ese soporte tan de heladería que vi por primera vez en el Astrid y Gastón de Lima, el cucurucho de cochinita pibil ‘con salsa de crema de frijol’ – y ciertos toque a canela- y el cazón envuelto en hoja de lechuga gigante.

Me hablan maravillas de los postres de la Panamericana, pero nunca he llegado a ellos.
Espero que en la próxima visita haya ocasión.

  • * El servicio: rápido, y los camareros, simpáticos y atento sin ser invasivos (se agradece que pregunten si se ha terminado aun cuando en el plato no queda ni gota)
  • * Una pega: la excasa oferta -y poca calidad- del vino por copas.
  • *Precio medio: sin postre y con 2 copas de vino y una botella de agua, 20 euros por persona.

Post data (sin data).: el local es pequeño, con capacidad para 35 personas, por lo que se recomienda reservar mesa (91 524 13 97).

Post data (sin data) 2: ante el éxito, Emiliano Reyes ha decidido trasladar la propuesta de cocina mexico-peruana-venezolana a Yakati, su otro restaurante, que recibe ahora el nombre de La Panamericana by Yakati. (www.Yakati.com)

La Panamericana
C/ Hortaleza 72, Madrid
www.lapanamericana.es

“Hay señoras que en los postres dicen al marido: ‘no pidas champagne, que me sienta mal’. No señora, lo que le sienta mal es tomarlo tras haber bebido vino y haberse pegarse una comilona. Pruebe usted a acompañar únicamente con champagne todos los platos.”

Hay quien habla de vinos desde la pedantería; quien tiene habilidad didáctica para explicar algo que solo se acaba de entender dedicándole tiempo y pasión, y quién tiene en su carné de enólogo tantas horas de vuelo que está de vuelta de todo y no tiene pelos en la lengua.

Entre estos últimos, Rafael Ruiz Isla, director del Aula Marqués de Riscal y conductor de las clases que allí recibimos los miembros del club Verema y un grupo de periodistas el pasado septiembre.
Ruiz Isla combina su habilidad pedagógica con la de lograr arrancar sonrisas a los asistentes ironizando con situaciones en las que algunos nos vemos identificados; como en mi caso con el champagne/cava a los postres.

SIN BURBUJAS, POR FAVOR.
Las bebidas con burbujas nunca han sido de mi devoción. Fui la típica niña que no sabía qué pedir si no había Trina(ranjus) y que recordaba en qué bares de los que alternaban sus padres SOLO había Kas o Schweppes. Y confieso que no le encontré el gusto a la Coca-cola hasta los veintitantos.

Y por ende, de las que en las celebraciones hace hacía ese gesto tan de abuela de mojarse los labios por no quedar mal tras brindar.

2012, el año del champagne (para mí).
Pero hace unos meses entré -más que de un salto, de un tropezón- en ese círculo otrora denostado por mí de los que encuentran placer en comer con champagne. (Discúlpenme, el no encontrarle el gusto hacía que lo confundiera con moda o postura).
Más que nada, porque llegué tarde a una comida en Nikkei 225 y el resto de comensales habían elegido un Marie-Courtin Resonance Extra Brut, y tras probarlo, no se me ocurrió mejor acompañamiento al sushi, tiraditos y vieiras de Luis Arévalo.

Descubierto que el champagne de burbuja suave es del gusto de mi paladar, y mientras pensaba en cómo iba a convencer a mi padre de que este año no brindaremos con Juve y Camps tras las uvas, me encuentro a principios de septiembre en los dominios de Marqués de Riscal aprendiendo de vino y de champagne, invitada por Verema al Aula Riscal.

Entre las enseñanzas de Ruiz Isla, que la botella de champagne “no tiene esa forma para que se le meta el dedo en el culo”.
Que Champagne es una región francesa lo sabía, que una es ‘leída’; lo de la clasificación por Crus, también, por el vino. El resto, un nuevo mundo por descubrir y páginas del bloc rellenas y subrayadas con notas como que:
- La burbuja ‘se hace’ en la botella.
- Hay 12.000 marcas de Champagne.
- Las variedades de uvas más utilizadas son la chardonnay, la pinot noir, la pinot meunier.
- La uva se prensa con suavidad para no extraer el color de las pieles.
- La botella se abre cuando las burbujas pasan a la altura del dedo índice.
- O que el fondo de la botella no tiene esa forma para que se sirva con un dedo por dentro -la botella hay que cogerla con tres dedos por la base.

Ana Franco, otra de las invitadas por Verema al Aula Riscal, da buena cuenta de las enseñanzas en este artículo.

LAURENT-PERRIER. Si la teoría por sí sola no había sido todo un regalo, la segunda mitad de la clase estaba dedicada a hacer un recorrido por los champagnes de Laurent-Perrier.

LAURENT-PERRIER ULTRA BRUT
Champagne brut nature, esto es, sin azúcar añadido, lo que le da un sabor equilibrado y lo convierte en una opción estupenda para acompañar una comida de principio a fin. “Yo lo prefiero para comer marisco crudo”, señala Rafael Ruiz.
En nariz, aromas a flores, muy fresco.

LAURENT-PERRIER BRUT
Fresco y ligero, color oro. Un champagne más que correcto -con tres años de envejecimiento pese a que solo se requieren 15 meses para obtener la denominación de Champagne-
recomendado para iniciarse en el mundo de Laurent Perrier. Perfecto para el aperitivo…y para toda la comida.

LAURENT-PERRIER BRUT MILLESIME 2002
“Las burbujas no se escuchan en la copa sino en la boca”. Ruiz Isla es firme. Lo de poner la copa al lado de la oreja no va con él.
Las burbujas del Grand Sièecle son finas, en la boca tienen notas a cítricos, toques a vainilla, y parecen musitar: “dame amor eterno y yo te daré felicidad al paladar sin que te embriages en demasía”.
Resulta que el 2002 fue un año de cosecha extraordinaria, y el Millesime se elabora solo con uvas de las mejores añadas, de cepas de chardonnay y pinot noir al 50 por ciento. Y se envejece un mínimo de 7 años.
El resultado es recomendable para acompañarlo todo -desde el aperitivo al postre-, y no dejar gota en la botella.

GRAND SIÉCLE
Dicen que es el champagne del placer y la seducción, y es que su redondeada y oscura botella contiene el resultado de la excelencia al cuadrado: ensamblaje de los viñedos más prestigiosos (pinot noir y chardonnay) y de las mejores añadas.
Una carta de presentación que abruma a la vez que cumple en boca: tiene un paso ligero, es elegante y a la vez, fuerza y persistencia, con toques de frescura.

CUVÉE ROSE LAURENT-PERRIER
Es uno de los pocos champagnes rosados obtenidos por maceración, mediante un proceso conocido como saignée (sangrado), en lugar de por la tradicional mezcla de vinos blancos y tintos.
De sabor afrutado, puede ser perfecto acompañante de comida asiática, quesos… o cualquier otra cosa.

Un último apunte del enólogo: “El champagne embriaga más rápido pero es una euforia suave y controlada”.

Primera quincena de agosto: el (presunto) ‘asalto’ a dos supermercados en Andalucía y la indignación de unos chefs italianos porque les han ofrecido ‘críticas positivas’ en Tripadvisor como incentivo son tendencia en mi Timeline.

El estío hace que los temas se alarguen durante días y los RTs a artículos fechados el 5 agosto siguen apareciendo el 10.

SÁNCHEZ GORDILLO. Si el Robin Hood andaluz fuera atlético como Errol Flynn y/o tuviera la apolínea belleza de rostro de César Cabo, las señoras de Sotogrande, Puerto Banús y hasta las de Puerto Ballena irían ellas mismas al Mercadona para entregar al héroe social alimentos para los necesitados. Pero el alcalde de Marinaleda carece de atributos estéticos adecuados para enamorar en secreto a quienes repudian en abierto sus actos y se ha convertido en un mosquito molesto que no ha logrado remover conciencias en masa.

LOS CHEFS. En cuanto a los chefs: Viajes, jamones, el entoldado de la terraza , pdas como cartas electrónicas…el pronto pago y la compra por cantidades siempre ha tenido incentivos materiales pero ¡¿comentarios positivos?! ¡Esos solo los hacen los clientes que han pasado por el restaurante!

¿SOLO? Sin rozar ni de lejos la prostitución a la que han llegado las redes sociales y el posicionamiento on line -compra de seguidores, granjas de enlaces…- hay que ser realistas y pensar que los portales de recomendaciones, antes de triunfar y llenarse de comentarios de usuarios han tenido que ser alimentados por los creadores, los amigos de estos, y posiblemente, con las notas de prensa de las agencias del gremio, y las invitaciones a inauguraciones de locales. Y a partir de ahí, empezar a despertar interés y lograr la fidelización.

¿Cómo saber si alguien ha estado realmente en el lugar que comenta? Con las redes de geolocalización (móviles) como Foursquare resulta sencillo: la presencia se verifica con el checkin.

El portal español de recomendaciones 11870 presenta también esta opción desde dispositivos móviles, pero por la naturaleza original del proyecto, y la extensión de los comentarios que habitualmente realizan los usuarios, parece que predomina el uso de la versión web.

Quienes sigan a los hermanos Encinar, fundadores de 11870, saben que suelen subir fotos de la carta y de la cuenta cuando reseñan un restaurante. De esta manera se acredita no solo la presencia en el lugar, sino que se habla de platos que realmente se han pedido.

Autoregulación e incentivos por fidelización.
Moderar este tipo de portales cuando adquieren cierto volumen no es tarea fácil, y se suele echar mano de la propia comunidad.

Así, por ejemplo, 11870 presenta las opciones de indicar si el comentario es ofensivo, si los locales ya no están en activo o en esa ubicación… Una vez recibido el aviso, los gestores de contenidos del portal lo revisan y actúan en consecuencia. Aunque también etiquetan -sin ‘denuncia’ previa alguna- como ‘sospechosos’ comentarios demasiados positivos por parte de usuarios recién registrados, lo que en ocasiones da lugar a quejas.


Foursquare y la fidelización por el juego.
“¿Entonces, los badges de Foursquare son como las insignias de los boy scout?”, me preguntaba un alumnos con cierta sorna hace unos días al hablar de esta red de geolocalización.

En Foursquare se obtienen badges por hacer checkin en diversos sitios de un mismo tipo, a partir de cierta hora…. Y se gana la alcaldía (mayorship) de un sitio (venue), que puede perderse en cuanto otro usuario te supere en número de chekins.
Lo que en principio puede parecer una tontería forma parte del éxito de esta red de geolocalización
(no solo nutrida de restaurantes y hoteles) frente a otras parecidas.

Sin llegar a ese ‘extremo’, en Tripadvisor el color de las estrellas que figuran al lado del nombre de cada usuario varía según el número de opiniones publicadas. El verde claro inicial se vuelve más intenso cuando se supera la decena, adquiere un halo dorado con los 20 y un intenso amarillo con los 50.

Está claro que cuantas más aportaciones haya hecho alguien, más fiable parecerá su perfil en este tipo de portales y redes. Pero hay que tener en cuenta que no es difícil poner a un becario a copiar y modificar comentarios de otros sitios, y que alguien llamado ‘Popu87′ pueda tener decenas de opiniones y valoraciones excelentes, malas y regulares sin levantar sospecha alguna entre los moderadores.

Si lo dice tu amigo, será bueno.
El hecho de que algunos de estos portales funcionen como redes sociales en sí mismos (Foursquare), puedan vincularse con Facebook (Tripadvisor) o las dos cosas (11870), ayudan a potenciar la creación de comunidad y a que las opiniones y los lugares con comentarios de los amigos en la red social aparezcan posicionados en primer lugar al hacer las búsquedas. Pero ¿porque lo diga mi ‘amigo’ es realmente recomendable?…

¿Y para qué sirven estas redes de comentarios sobre locales y servicios?
A los usuarios, para conocer las opiniones sobre los establecimientos vertidas por ‘amigos’, por gente a la que se siguen en las redes o portales y que se han convertido en prescriptores.
Y para convertirse ellos mismos en ‘críticos’, en generadores de opiniones.

¿Y a los restaurantes?continuará

Me gusta la coctelería desde antes de tener edad para beber. No, no fui una Drew Barrymore de la vida, siento cualquier decepción causada: lo que me fascina desde la infancia es el ritual de preparación y los instrumentos, sobre todo, el colador oruga del Plus Ultra (Salamanca).


Debía tener unos 14-15 años cuando estando en el Toscano (sí, salmantinos, además de una esquina donde quedar es un bar en activo) tomando el aperitivo con mis padres, no tenía muy claro qué pedir para beber. Jaime, emblemático camarero, interpretó mi cara de indecisión y ligero malestar como un reflejo de lo que le sucedía a él y con su sorna habitual apuntó: “lo mejor para la resaca es un bloody mery. Si quieres te preparo uno… y me tomo otro yo”.
Mi padre le fulminó con la mirada y el barman aclaró sonriendo: “el de la niña, sin alcohol”.

Mi primer cóctel: bloody mery (sin alcohol). Dispuso sobre la barra tabasco, pimienta, sal, limón y el vaso mezclador al que echo hielo, y una vez enfriado, el zumo de tomate. Lo sirvió en un vaso alto, añadió sal y el resto de aderezos y me invitó a probarlo por si había que rectificar.
El tabasco llegó a mi garganta a la velocidad de la luz, pero superado el ataque de tos, sofocado por las risas de progenitores y camarero, recuperé la dignidad y pedí más sal (para ver si lograba tapar aquel efecto endemoniado…).

SIN CARIÑO Y RITUAL, NO SABE IGUAL. El zumo de tomate preparado se convirtió en mi must de los aperitivos familiares, con la diferentencia de que en pocos sitios le dedicaban el cariño y tiempo de Jaime en la preparación, y tras echar en el vaso los hielos y el zumo de tomate, ponían frente a mí la sal, el tabasco y la pimienta para que lo preparara yo, y claramente, no sabía igual.

San Francisco antes de conocer Manhattan. Mi siguiente cóctel fue un San Francisco en It’s, una ‘discoteca de tarde’: cuando vi a un camarero mezclando zumo de granadina, piña, melocotón.. y sirviendo el resultado en vasos pasados por una base de azúcar con rayadura de fruta, cambié la Coca-cola por aquel combinado que nos daba a las chicas un aire ‘sofisticado’ 6 años antes de que Sarah Jessica pidiera el primer Manhattan en Sex&the City.

EL RITUAL PARA JUSTIFICAR EL PRECIO: UN REPASO A 5 CASOS.

El ritual tanto en la cocina (en próximo post) y como en coctelería es un elemento esencial para completar la experiencia (y justificar el precio).
Lo saben y ponen en práctia los grandes cocteleros patrios, y eso que aún les falta para llegar a los niveles de los anglosajones.

Parte de la filosofía del Dry Martini madrileño radica en presentarlo como un laboratorio, donde los camareros van con bata blanca, y hay elementos decorativos ad hoc. Los cocteleros del Dry preparan a la vista del cliente; comentan con él -si éste parece predispuesto a la charla- la elaboración, toman nota mental de propuestas sobre variaciones… Y doy fe de que las recuerdan si vas habitualmente.

En el Merimeéeé (Fuencarral 61, Madrid), Luis -otrora camarero de Le Cabrera, donde me prepararó uno de los mejores ginfizz que he probado- diseñó una carta de cócteles casi literaria. Con ‘capítulos’ títulados ‘Draper en la intimidad’ y descripciones de estilo: “Old fashioned, la bebida preferida de Don Draper. En 1884 ya se mencionaba en las aventuras de Huckleberry Finn. Lo hacemos tanto con Bourbon como con ron….”

En las seminifinales del World Class Diageo Reserve el cóctel que más me sorprendió -y presencié la elaboración de más de medio centenar- fue el Nido de cuco, creación del coctelero vallisoletano Juan Valls, a base de ron Zacapa y una infusión de boletus edulis en té rojo. La curiosa mezcla se vierte en una copa decorada con un nido de algodón de azúcar de vainilla y canela. “En medio de ese nido colocamos un ‘huevo’: una cobertura de gelatina de leche con Ron Zacapa y ralladura de naranja, que al morderse explota en boca y se tiene la sensación de una mousse de chocolate; es como el efecto de una aceituna en un Dry Martini”, apuntaba Valls en una entrevista que le hice tras su victoria.

No puedo dejar de mencionar aquí por el cariño que le tengo a su autor, por el resultado y por la presentación la propuesta de Michel Díaz, de Le Cabrera: un cóctel bautizado El Tanguero, servido en un vaso creado a partir de una botella de Tanqueray Nº TEN y que se bebe a través de una ‘pajita’ como las del mate.

Foto del álbum de flickr de Tristan Stephenson

Foto del álbum de flickr de Tristan Stephenson

Pero el mayor espectáculo que he visto nunca en coctelería -sin entrar en la acrobática- han sido las presentaciones de Tristan Stephenson y Thomas Aske, dueños del londinense Purl, maestros en el espectáculo teatral, creando humo a base de hielo seco y nitrógeno.

http://portfotolio.net/tristanstephenson/album/72157624214693340

Con cariño, ritual y espectáculo, todo sabe mejor. Y el potencial cliente deja de pensar que un cóctel no es más que un combianado por el que cobran 15 euros, y se convierte en cliente fiel y real.

Ya lo dijo Beatriz Navarro directora de marketing de Starbucks en Internet es tuyo:
“Al igual que hay que saber reconocer los fallos cuando se cometen, hay que saber decir siempre ¡gracias!”.

Navarro centraba su discurso en la estrategia en redes sociales, pero sus palabras pueden extrapolarse a los ‘fans’ de nuestra marca en todos los ámbitos: desde el online al pie de calle.

ImageCuando en la fanpage de facebook de Starbucks España llegaron a los 50.000 fans grabaron un video con “un iphone, super casero”, en el que desde los ‘baristas’ al director general de la empresa en España aparecían dando las gracias.
“Se lo pedimos también a la gente de Seattle, que tienen como 30 millones de fans, y que debieron de alucinar: si por 50.000 fans se ponen así, que harán cuando lleguen a los 5 millones”, apuntaba sonriente la directora de marketing de Starbucks.

(Aquí, el video de la ponencia de Beatriz Navarro en Internet es tuyo).

UNA SONRISA Y UN GRACIAS, LA MEJOR ESTRATEGIA. En el pequeño comercio todos sabemos que una sonrisa amable a la llegada y a la salida, junto a una buena atención son la mejor estrategia para fidelizar al cliente. Pese a ello, hay tiendas y establecimiento hosteleros donde no se pone en marcha esta política.

Pero sobre todo las marcas tienen que tener claro que son lo que son gracias a sus clientes, y saber aprovechar las redes sociales no solo para escuchar al consumidor final y dialogar con él, sino para agradecerle su confianza y fidelidad.

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MULTIÓPTICAS: GRACIAS ON LINE Y A PIE DE CALLE. Cuando en Multiópticas llegaron a la cifra de un millón de gafas Mo vendidas decidieron que era el momento de dar las Gracias por todo lo alto.
La cadena de ópticas mantiene una estrategia de cercanía con el cliente, tanto en sus establecimientos, como a través de las redes sociales y de su campaña de publicidad.
Por eso idearon una acción de agradecimiento ‘mixta’ tanto a pie de calle como en el entorno on line, todo ello, bajo el paraguas de un concierto de aplausos.
Para el on line diseñaron un microsite en el que el usuario puede autodedicarse un original concierto de aplausos, y  mandárselo por email a quien lo desee.
Y para rematar la acción, ‘tomaron’ la plaza de Callao en Madrid; allí, un coro de unas 40 personas interpretó varios conciertos de aplausos -con 3 piezas compuestas por la directora de la formación para la ocasión- en agradecimiento al millón de clientes que viste cada día sus gafas Mó.

Originales maneras de agradecer la confianza en una marca y en sus productos: cuestan poco, tienen gran repercusión, y llegan al cliente final. Y por supuesto, al potencial: quien no tenga ‘marca de confianza’, esté desengañado de una, o ‘descubra’ con este tipo de acciones que la suya nunca le ha dado las gracias, posiblemente deposite su confianza en quien se preocupa por agradecer su éxito y crecimiento a quienes realmente contribuyen a hacerla grande: los clientes.

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